Integrado por Felipe Hernández Cava y los dibujantes Saturio Alonso y Pedro Arjona, el colectivo "El
Cubri" inició sus actividades a principios de los años setenta, en un momento en el que el cómic
español estaba experimentando una fuerte renovación estética. Incluso existía cierta movilización
gremial para reclamar mejoras laborales y más autonomía creativa. Sin embargo, la mayor parte de los
historietistas seguían eludiendo las cuestiones políticas y sociales espinosas, manteniéndose al
margen de los conflictos que sacudían el país en las postrimerías del franquismo. "El Cubri" quería
rellenar ese hueco, y en sus primeros trabajos trató de trasladar al mundo del cómic los
presupuestos estéticos y narrativos del llamado realismo social (o realismo crítico) que
caracterizaba gran parte de la producción cinematográfica y literaria española de la época. Y lo
hicieron tanto a través de ficciones narrativas de contenido político protagonizadas por obreros,
campesinos o emigrantes como mediante pintadas, carteles y folletos explícitamente panfletarios en
los que recurrían al lenguaje del cómic.