Nos licenciamos en el 92,…, ¡que gran año para Sevilla!. El año de la
Expo, las nuevas propuestas estéticas que la ciudad estaba acogiendo, un mundo nuevo se nos abría
por delante. Habíamos pasado cinco años compartiendo el mismo espacio, a los mismos
profesores, los mismos cafés, las mismas cervezas,…., y ahora cada uno tenía que tomar un
camino, cada uno debía retomar su vida en solitario y dedicarse a lo que quisiera, o pudiera.