Hasta ahora, en España, la fotografía china no ha tenido una exposición tan significativa
como la de Wang Qingsong, icono de una cultura enormemente desconocida en Europa. Alejado de los
cánones culturales que manejamos en la cultura occidental, nos narra, con profunda ironía, la
evolución de una sociedad que, en una década, ha pasado a “contaminarse” de la sociedad
de consumo en la que vivimos en todo Occidente.