FLAMENCO BRAVO El pintor “cabezeño”- como al él le gusta definirse, con zeta- Fernando Bravo, sitúa
su realidad artística entre esa mixtura de marisma y campiña que componen el Bajo Guadalquivir, y,
su concepción humanista de la historia; es decir, el hombre y la mujer como enfoques esenciales de
la existencia. Primero, fueron los viejos y viejas aldeanos que nos hablaban desde el silencio;
después, se cruzaron “Los Peñas” de Lebrija por su vida y el Flamenco fue dueño y señor de su
expresión artística. Ellos le iniciaron en la comprensión de este arte desde unos códigos atávicos
que supo interiorizar para conceptuar con bravura y temple en su obra. Para Bravo, el Flamenco son
los flamencos. En su pintura nos descubre la singularidad de cada artista porque son, a la vez, la
parte y el todo. El compás interior y exterior, que él aprendió a descubrir, está siempre presente
en sus creaciones, llenas de fuerza y movimiento. La exposición abarca tres etapas cronológicas que
vienen marcadas por su diálogo y actitud ante el Flamenco como arte y filosofía de vida: Retratos,
Gestos y Ventanales. Exposición encuadrada dentro de las actividades programadas en la Bienal de
Flamenco de Sevilla 2.010.