En la exposición “Paseantes” de José Toro, organizada por el Ayuntamiento de Martín de la Jara, como
recoge Elvira Lindo, en el artículo “Toro, el fotógrafo furtivo”: “no sé cómo llegaron hasta mí las
primeras escenas de José Toro. Si me refiero a escenas es porque, aunque se trata de fotografías, la
sensación que percibe nuestro ojo es la de que sus personajes han sido capturados en uno de los
actos más característicos del ser humano, el movimiento de andar, ese caminar que refleja nuestra
personalidad casi tanto como los rasgos del rostro. No sé cuál fue el primer paseante de Toro que
contemplé, pero de inmediato me subyugó la capacidad artística de su mirada para encuadrar a una
persona en un fondo de pared urbana que añadía expresividad al ya de por sí peculiar personaje
elegido. Una tras otra las fotos que, siempre asombrada, he ido admirando del universo de José Toro
se me han revelado como un poderoso resumen de una sociedad vibrante, la sevillana: si bien una
pared, muro o medianera no definen la apariencia de una ciudad, el abanico que conforman todos sus
fondos callejeros nos ofrecen finalmente una idea muy precisa del universo que está retratando”.