Fatima Marcelo nace en El Cuervo y es Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de BB.AA. Santa
Isabel de Hungría de la Universidad de Sevilla. Para los entendidos en materia, investigadores y
conocedores de la Historia del Arte e incluso para toda la crítica especializada, existe una Idea
Básica aceptada de común acuerdo. Para ellos, supone el punto de partida que inicia la aproximación
y el estudio de cualquier obra artística. Para nosotros, espectadores sensibles al hecho artístico,
esta premisa básica nos resulta tan razonable, tan cercana y explícita, que ayuda como garantía y
nos sirve de referencia ante la visión de una obra pictórica, como es el caso. La definición dice:
“Detrás de cada obra hay un intenso proceso creativo que lleva consigo una labor de búsqueda e
investigación por parte del artista que la crea” Y ahora me refiero a Fátima. Desde la profunda
amistad. Y desde el reconocimiento de su trayectoria artística. Para quienes la seguimos hasta el
punto “Del color de los sueños” sabemos que su proceso creativo se inicia y desarrolla
inevitablemente “por naturaleza”, su modo de expresión y comunicación vital es el dibujo y la
pintura: va con ella; un lápiz, un papel, una caja de acuarelas… se convierten en elementos casi
orgánicos, prolongación de si misma; la mano que dibuja siempre ágil y resuelta frente a todo: el
mundo sensible, la realidad que observa, la búsqueda que antes encontrara fuera: en el paisaje y sus
elementos y en los detalles, siempre luminosos, brillantes, vitales (“Rostros en escorias” (1995)
“Pinturas y Dibujos”(2001) “Sur”(2005)) ahora se vuelve íntima ysecreta. Un salto interior que le
descubre otra manera de reflexión e interpretación, otra vía parala investigación queda abierta.