El Certamen Ciudad de Utrera, que este año ha cumplido su XXX edición, se ha convertido en un modelo
de referencia como convocatoria pública municipal, tanto por el cuidado en la selección anual del
jurado del mismo, como por la fórmula original para la distribución de sus premios: una fórmula que
consiste en la utilización de la dotación del certamen para la adquisición, por parte del
ayuntamiento, de la selección de obras concursantes que el jurado determine en cada ocasión. Esta
fórmula, que sustituye el viejo concepto de premio -algo anacrónico e inadecuado, si no
incompatible, dada la naturaleza del arte actual, que supone una ayuda efectiva a los artistas, al
mismo tiempo, propicia la creación de un fondo patrimonial artístico del municipio. En febrero del
año 2000, al cumplirse el XX aniversario del certamen, ya se preparó una muestra, con su
consiguiente catálogo ilustrado y razonado, que documentaban la prometedora y magnífica perspectiva
de desarrollo que este proyecto ofrecía. Ahora, diez años después y sobrepasadas las perspectivas
que entonces se apuntaban, se hace aún más necesario, si cabe, la realización de la muestra que
abordamos, como documento de constatación de este feliz desarrollo -que debe continuar y seguir
creciendo, cuantitativa y cualitativamente-, y como contribución a su consolidación y difusión, dado
que su interés ya ha trascendido, sobradamente, lo meramente local .